Bienvenida al blog / Prueba piloto

Bienvenidos al blog oficial de  Invasores y Conquistadores . Este espacio nace con una intención muy clara: compartir fragmentos de un ensayo que terminé hace meses y que actualmente busca editorial. No voy a desvelar aquí su estructura completa ni todos sus temas, pero sí quiero ofrecer algunos pasajes como muestra del tono, la mirada y el tipo de reflexión que lo atraviesa. La idea de abrir este blog surgió tras una reciente discusión sobre el papel de los gatos en la pérdida de biodiversidad. Aunque el libro no trata exclusivamente de ellos —aparecen solo en uno de sus dieciocho capítulos—, hay un capítulo sobre “Especies Domésticas” que ofrece una perspectiva no hegemónica sobre ellos dentro de la conservación de la biodiversidad. Por eso iré publicando, como prueba piloto, entradas semanales con extractos de ese capítulo. A través de las cuales podéis intuir parte del enfoque general del libro sin revelar el conjunto. Vuestras impresiones me ayudarán a saber si puede ser de in...

Gatos, brujas y peste negra

 El Mensajero del Diablo

No es la primera vez que los gatos caen en desgracia a los ojos de grupos humanos. La anterior fue cuando la Iglesia, mientras afianzaba su poder por Europa, inició campañas para despojar de credibilidad a quienes asistían a partos y curaban con hierbas, ungüentos y brebajes. Los eclesiásticos sabían que la población aceptaría sus nuevas verdades si conseguían despertar miedo y recelo hacia esas personas —en su mayoría mujeres mayores pero también hombres y mujeres de diferentes edades— que servían de sostén en los momentos críticos.

Todos conocemos la historia de las brujas: una guerra sucia que duró siglos. El primer proceso documentado por brujería, con acusación de pacto con el diablo, fue en Irlanda entre 1324 y 1325. Su máxima expresión llegó en el siglo XV con la bula papal Summis desiderantes affectibus (1484) que legalizó la caza de brujas, y con el Malleus Maleficarum (1487). Este manual —“El martillo de las brujas”—, escrito con apariencia racional por dos inquisidores dominicos, afirmaba la realidad de las brujas y declaraba herejía no creer en ellas; convertía en culpables tanto a las acusadas como a quienes negaban que lo fueran. Introduciendo recelo, sospecha y temor, la Iglesia desestabilizó las comunidades y estableció su “verdad” y su poder absoluto. A partir de entonces se intensificaron las persecuciones contra brujas y contra todo lo que les era amigo.

Los pequeños felinos que las acompañaban fueron relacionados con el mal como mensajeros del diablo. También lo fueron lobos, serpientes, cabras, búhos, murciélagos, sapos y cuervos, pero los gatos eran la especie que más se asociaba con aquellas personas que la Iglesia quería anular. De aquellos argumentos que hoy nos parecen irracionales han quedado ridículas supersticiones sobre los gatos negros.

Desde perspectivas más ecológicas se ha relacionado la persecución de los gatos —y su consiguiente descenso poblacional— con el aumento de ratas que pudo ser la causa de la peste negra (1346-1353). Fuera como fuere, en esa época los felinos ya formaban parte de los ecosistemas humanizados desde hacía tiempo, por lo que un impacto sobre ellos debió afectar, en alguna forma y medida, a su equilibrio.


La historia se repite sospechosamente aunque con otro argumento. En la próxima entrada veremos más detalles sobre su historia antigua. Suscríbete y no te lo pierdas.

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