Bienvenida al blog / Prueba piloto

Bienvenidos al blog oficial de  Invasores y Conquistadores . Este espacio nace con una intención muy clara: compartir fragmentos de un ensayo que terminé hace meses y que actualmente busca editorial. No voy a desvelar aquí su estructura completa ni todos sus temas, pero sí quiero ofrecer algunos pasajes como muestra del tono, la mirada y el tipo de reflexión que lo atraviesa. La idea de abrir este blog surgió tras una reciente discusión sobre el papel de los gatos en la pérdida de biodiversidad. Aunque el libro no trata exclusivamente de ellos —aparecen solo en uno de sus dieciocho capítulos—, hay un capítulo sobre “Especies Domésticas” que ofrece una perspectiva no hegemónica sobre ellos dentro de la conservación de la biodiversidad. Por eso iré publicando, como prueba piloto, entradas semanales con extractos de ese capítulo. A través de las cuales podéis intuir parte del enfoque general del libro sin revelar el conjunto. Vuestras impresiones me ayudarán a saber si puede ser de in...

Otros datos sobre gatos: super-sentidos y pedigree de 30 millones de años

 Olfato de 200 millones y oído de décimas: evolución de un depredador

El gato, como el perro y cualquier otro animal doméstico, no ha llegado del espacio exterior; su etiqueta de “especie invasora a nivel global” olvida que pertenece a la familia Felidae, presente en la Tierra desde hace más de 30 millones de años. Los componentes de esta familia se expandieron por su cuenta por todo el mundo excepto los polos; solo los gatos domésticos se consideraban “introducidos” en Australia y Nueva Zelanda, al llegar con los humanos mucho después que al resto de continentes.

Felidae se divide en dos subfamilias:

  • Pantherinae – todos los grandes felinos excepto el guepardo.
  • Felinae – los felinos de tamaño medio y pequeño, agrupados en nueve géneros: Pardofelis, Caracal, Leopardus, Lynx, Puma, Acinonyx, Prionailurus, Otocolobus y Felis.
    En este último género están tanto los gatos salvajes como el doméstico: buenos hermanos filogenéticos.

Los félidos han sido muy exitosos gracias a un cuerpo estilizado, ágil y potente, cola larga para el equilibrio, sentidos finos y dientes y garras especializados de carnívoro estricto. Tienen un olfato con unos 200 millones de receptores (frente a los 5 millones humanos); el oído es tan fino que un gato ciego se mueve sin problema. Oyen mejor que nosotros y que los perros, detectan sonidos a cinco veces la distancia que alcanzamos y localizan la fuente de un ruido a un metro en décimas de segundo. Ese oído privilegiado es clave para su famosa capacidad de equilibrio: “un gato cae siempre de pie”.

Su visión, aunque no supera la nuestra en foco diurno, capta cambios de luz y movimientos rápidos que a nosotros se nos escapan; les permite ver hasta ocho veces mejor que nosotros en ambientes nocturnos. Estos super-sentidos se combinan con una necesidad arraigada de independencia y espacio propio; por eso, aunque cariñosos, exigen distancias para recuperar su estabilidad interna.

También son pacientes y sigilosos: pueden permanecer inmóviles y moverse lentamente durante largos periodos. Todas esas características hacen del gato un cazador perfecto, como lo son todos los miembros de Felidae, cada especie con sus variaciones y adaptaciones. El gato doméstico puede cazar todo tipo de pequeños animales.


Ya sabemos cuáles son sus superpoderes; ahora falta conocer las acusaciones que recaen sobre él. En la próxima entrada veremos porqué se consideran una amenaza para la biodiversidad y qué responsabilidad nos toca asumir a los humanos. 

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