Otros datos sobre gatos: super-sentidos y pedigree de 30 millones de años
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Olfato de 200 millones y oído de décimas: evolución de un depredador
El gato, como el perro y cualquier otro animal doméstico, no
ha llegado del espacio exterior; su etiqueta de “especie invasora a nivel
global” olvida que pertenece a la familia Felidae, presente en la Tierra desde
hace más de 30 millones de años. Los componentes de esta familia se expandieron
por su cuenta por todo el mundo excepto los polos; solo los gatos domésticos se
consideraban “introducidos” en Australia y Nueva Zelanda, al llegar con los
humanos mucho después que al resto de continentes.
Felidae se divide en dos subfamilias:
- Pantherinae
– todos los grandes felinos excepto el guepardo.
- Felinae
– los felinos de tamaño medio y pequeño, agrupados en nueve géneros: Pardofelis,
Caracal, Leopardus, Lynx, Puma, Acinonyx, Prionailurus, Otocolobus y Felis.
En este último género están tanto los gatos salvajes como el doméstico: buenos hermanos filogenéticos.
Los félidos han sido muy exitosos gracias a un cuerpo
estilizado, ágil y potente, cola larga para el equilibrio, sentidos finos y
dientes y garras especializados de carnívoro estricto. Tienen un olfato con
unos 200 millones de receptores (frente a los 5 millones humanos); el
oído es tan fino que un gato ciego se mueve sin problema. Oyen mejor que
nosotros y que los perros, detectan sonidos a cinco veces la distancia
que alcanzamos y localizan la fuente de un ruido a un metro en décimas de
segundo. Ese oído privilegiado es clave para su famosa capacidad de
equilibrio: “un gato cae siempre de pie”.
Su visión, aunque no supera la nuestra en foco diurno, capta
cambios de luz y movimientos rápidos que a nosotros se nos escapan; les permite
ver hasta ocho veces mejor que nosotros en ambientes nocturnos. Estos
super-sentidos se combinan con una necesidad arraigada de independencia y
espacio propio; por eso, aunque cariñosos, exigen distancias para recuperar su
estabilidad interna.
También son pacientes y sigilosos: pueden permanecer
inmóviles y moverse lentamente durante largos periodos. Todas esas
características hacen del gato un cazador perfecto, como lo son todos los
miembros de Felidae, cada especie con sus variaciones y adaptaciones. El gato
doméstico puede cazar todo tipo de pequeños animales.
Ya sabemos cuáles son sus superpoderes; ahora falta conocer las acusaciones que recaen sobre él. En la próxima entrada veremos porqué se consideran una amenaza para la biodiversidad y qué responsabilidad nos toca asumir a los humanos.
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