Gran capacidad de crecimiento poblacional.
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¿Problema o ventaja evolutiva?
Solemos juzgar a las especies en función de nuestras filias y fobias y en el espacio de nuestras cortas vidas individuales... pero esto no define a ninguna especie, lo que la define es su historia evolutiva, sus adaptaciones y posibilidades de supervivencia en un entorno siempre cambiante.
Desde un punto de vista ecológico, tener una gran capacidad de crecimiento poblacional no es algo anómalo ni necesariamente negativo. De hecho, esta capacidad es una ventaja evolutiva que permite a las especies dispersarse y adaptarse a diferentes ambientes. En el caso de los gatos, sus características y presencia en múltiples territorios y continentes, les brinda el potencial para sobrevivir a catástrofes y generar nuevas especies a lo largo del tiempo geológico.
Dentro de la población felina existen diferencias significativas entre los gatos caseros, los de colonias urbanas y los asilvestrados (ferales). Si bien los gatos asilvestrados son los que más cazan, tienen poblaciones mucho más pequeñas y una reproducción limitada. Por ejemplo, las gatas asilvestradas raramente paren más de tres crías por camada una vez al año por lo general o máximo dos, pero debido a la alta mortalidad de adultos y sobre todo de los cachorros, usualmente sólo uno de ellos sobrevive más allá del primer año. Esta elevada tasa de mortalidad se debe a las duras condiciones de vida al aire libre, incluyendo enfermedades, venenos, depredación y falta de recursos.
En contraste, las gatas domésticas, protegidas y cuidadas en hogares humanos, pueden parir de cinco a ocho cachorros y sacar adelante a la mayoría gracias a los cuidados recibidos. Sin embargo, la reproducción en el entorno doméstico está regulada por leyes y prácticas de esterilización. De hecho, la esterilización de gatos ya era una práctica habitual incluso antes de que se convirtiera en una obligación legal, debido a los problemas de convivencia en habitáculos cerrados que generaban los gatos sin castrar, como el marcado territorial y los lamentos constantes durante y más allá del celo.
Por su parte, los gatos de colonias urbanas no esterilizados suelen tener camadas de tamaño intermedio, con una mortalidad significativa que limita la cantidad de gatos adultos.
Es importante señalar que, en medios de comunicación como Antena3, se difundieron hace pocos años afirmaciones que indican que una gata puede tener entre 15 y 20 gatitos en un periodo de 6 a 8 meses, especialmente en referencia a gatos de colonias urbanas. Esta cifra es biológicamente imposible en condiciones naturales o semi-libres y solo podría darse en casos extremos de gatos explotados para la venta, donde la reproducción se fomenta intensamente sin importar el bienestar animal. Por lo tanto, estas cifras no reflejan la realidad de la mayoría de gatos en libertad o en hogares responsables.
Así, aunque la capacidad de crecimiento poblacional es alta en términos potenciales, en la práctica, las poblaciones se regulan por las condiciones ambientales y sociales. La supuesta explosión demográfica descontrolada de los gatos asilvestrados no se sostiene en la realidad, pues la supervivencia de las crías es muy limitada, y esto modera su impacto numérico en los ecosistemas.
Por otra parte, los cuidadores de las colonias de gatos, se quejan de que pese a la esterilización van llegando nuevos gatos. Esto va a pasar siempre que las poblaciones humanas crezcan, no podemos pretender que nuestro crecimiento no genere también crecimiento en las especies asociadas, sin embargo ese crecimiento es comparativamente muy inferior al nuestro. Tampoco podemos eliminar el margen de error inherente a todo lo que existe y acontece, en todo caso reducirlo un poco, pero en mayor o menor cantidad nuevos gatos seguirán llegando a las colonias y al medio. Los errores son más simples de lo que parece e intervienen menos los cuidadores de lo que se les acusa. Los gatos buscan siempre un escape de un sitio cerrado y aprovechas cualquier oportunidad: una puerta entreabierta, una ventana, un desplazamiento en vehículo... en no pocos casos, antiguamente, se dejaban caer por los balcones, agarrándose con las uñas a la ropa tendida y llegando sanos y salvos al suelo desde alturas imposibles... Son unos supervivientes admirables.
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